Santiago Cimadevilla

bandoneón, xilófono

Ananta Roosens (composiciones)

violín, violín trompeta, trompeta

Marcos Di Paolo

guitarra eléctrica

Joris Vanvinckenroye

contrabajo y efectos


NOVEDADES

febrero '10

Los conciertos en febrero 2010 estan cancelados. Preparaciones por el proximo serie de conciertos.



Santiago Cimadevilla.

Santiago creció en el 'Reino de los bandoneones', en Buenos Aires, donde en los '80 estuvo más cerca de ser un músico de rock, que de tener algo que ver con el viejo tango. Comenzó con la viola en distintos grupos rockeros. Luego puso su corazón en el piano y fue a estudiar al Conservatorio Municipal Manuel de Falla.
Porque el destino fabuloso de Santiago está en los Países Bajos y también porque el sol brilla más allá, se mudó a Holanda y decidió convertirse en bandoneonista. Primero, investigó solo con el bandoneón, y luego fue al conservatorio de Rotterdam con Leo Vervelde y Victor Hugo Villena. Hoy, es uno de los bandoneonistas de mayor calidad en Europa. Toca regularmente como solista en la orquesta sinfónica de Liepaja en Lettonia, la Orquesta Nacional de la Juventud Holandesa, el Helios Ensamble, la Orquesta Sinfónica de Nieuwegijn y el ensamble de Vientos Holandeses  donde tocó composiciones de Luis Bacalov, Astor Piazzolla, Kurt Weill, Daan Manneke, entre otros. Mientras tanto ha tocado en Racing Club Tango, Flautango, los Taitas, Hernán Ruiz trio, Celano-Baggiani grupo y también  con Fernandez Fierro, el sexteto Veritango de Marcucci, tango Dorado, Mala Pinta, Tangarte y Trio Tangata.
Interpretó obras nuevas de compositores jóvenes como Mathis Nitschke y Juan Maria Solare, y regularmente acompaña Mabel Gonzalez y Beatriz Aguilar. Además de sus arreglos tremendos para orquestas sinfónicas, orquestas de tango y otros ensambles, tiene un talento oculto para afinar y cuidar el cuerpo del bandoneón. Otro talento de su cerebro izquierdo: habla mejor holandés que la violinista y el bajista de la sieste du dromadaire juntos. Y resulta que como la mayoría de los Argentinos tienen dos identidades "él tiene tres".
Y algo de exclusividad: solamente por los conciertos de la sieste du dromadaire toca veintidós segundos celestiales el xilófono.
¡No hay que perderselo!